La pasada edición de ECOLOJA, que ha sido monopolizada por el equipo de gobierno y organizada desde el Ayuntamiento y la Agencia Municipal de Desarrollo, ha resultado un suceso para el que no encuentro calificativos.
Se contaba, con el esfuerzo previo y la experiencia de 8 ediciones, con el crédito y la confianza recuperados en la penúltima, con un renovado y estudiado diseño, muy futurable, y con un nuevo espacio, más versátil. Se disponía así, de las bases necesarias para desarrollar lo que podría ser la mejor feria andaluza (nacional, me atrevería) de Ecología, con alimentación, tecnologías y servicios. Se contaba también; con un sector emergente, que solo en Andalucía supone más de 500.000 hectáreas dedicadas a la producción de alimentos, con cerca de 6.000 agricultores y ganaderos implicados, con casi 400 industrias dedicadas a la transformación y elaboración, y diversas empresas de servicios, asesorías y certificación, de distribución, puntos de venta y de consumo concertado, más los fabricantes de útiles y maquinarias específicas, y los insumos, 86 entidades con más de 500 productos autorizados. Pudiendo sumarse, con el nuevo diseño, cientos de empresas e industrias dedicadas a las energías renovables y a las tecnologías y servicios medioambientales.
Pues con todo esto preparado, disponible y a su entera disposición, solo han conseguido un discreto aumento en el número de “stand”, para lo que incluso han recurrió al “forzado” de la presencia institucional y a la admisión de otros, “no adecuados”.
No solo, no han desarrollado la Feria, sino que además, puede que se la hayan cargado. El mercado anterior descrito no ha estado, ni por asomo, y quizás ha sido mejor así, porque de hecho, las empresas que acudieron estaban desoladas, pues se encontraron con una presentación desordenada que mezclaba temáticas y productos, sin orden ni concierto, y lo que es peor aún, con una destacada presencia de otras con productos de alimentación convencionales, es decir, no ecológicos. Esto ha supuesto un agravio y un perjuicio para los que vienen luchando y defendiendo desde hace tiempo un espacio para los alimentos y productos ecológicos, exponiendo su patrimonio, tiempo y trabajo en el empeño. Su vida.
Han roto el principio que le daba sentido y razón de ser a ECOLOJA, han destrozado su esencia y espíritu, confundiendo, al mismo tiempo, al consumidor, y en general, defraudando a todos. De forma que, el referente andaluz, que tanto preconizaba el Sr. Alcalde, lo fue y dejó de serlo, para convertirse, por su obra y gracia, en un ejemplo, de lo que no debe de hacerse.
Ahora, ustedes con su mayoría absoluta, que la tienen, pueden hacer “lo que quieran”, lo que puedan o lo que sean capaces, pero por favor, no llamen ECOLOJA a un evento que en nada se diferencia, de cualquier otra feria, de las muchas que hay, de cualquier otro pueblo. Esto no puede, ni debe consentirse. No se apropien de los términos para usarlos sin pudor y sin vergüenza, ni adulteren el significado de las cosas. No contaminen. Sean coherentes en lo que hacen, por lo que dicen. Sean honestos en esto y con el discurso del desarrollo sostenible que tan contínua, alegre y superfluamente manejan, solo porque suena bonito y queda bien. Si no se lo creen, por favor no lo usen. Están desvirtuando los conceptos, y haciendo en lugar de “puesta en valor”, política, de pérdida de valor. Están perjudicando, considerablemente, tanto a los sitios como al personal.
Si a ustedes, que han entrado a tropel, ni les gusta, ni saben andar por estos campos, ¡sálganse de ahí! con cuidado, porque, no se si se han dado cuenta, pero: están pisoteando el “sembrao”.
viernes, 2 de mayo de 2008
Columna en el "Corto de Loja" de abril del 2008
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